Apagones en México duraron 42% más tiempo al cierre de 2025

Los usuarios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pasaron, en promedio, 15.396 minutos sin energía eléctrica por causas atribuibles a la empresa eléctrica, lo que representó un incremento de 42.3 por ciento respecto al año previo (10.812 minutos), revelaron datos del Sistema de Información Energética (SIE).

La extinta Comisión Reguladora de Energía (CRE), que ahora transfirió sus funciones a la Comisión Nacional de Energía (CNE), tenía establecida una meta de alrededor de tres minutos para restablecer el servicio eléctrico cuando falla el suministro de energía eléctrica; sin embargo, la empresa eléctrica tardó cinco veces más en restablecer el servicio, según el Índice de Duración Promedio de Interrupción (SAIDI).

Este es el mayor nivel de este indicador desde el cierre de 2023, cuando el SAIDI presentó un promedio de 17.788 minutos por cliente.

El SAIDI es un indicador internacional de calidad del servicio eléctrico, y mide cuántos minutos, en promedio, permanece sin luz un usuario en un periodo. Un SAIDI alto sugiere tiempos largos de reparación, ya sea por déficit operativo, logística deficiente o infraestructura obsoleta.

El año pasado, la CFE aceptó que las gerencias regionales de transmisión del noroeste, norte, noreste, occidente, Valle de México, Oriente, Sureste y Peninsular no estaban cumpliendo con las metas, ya que se ven afectadas por el transporte de energía a través de la Red Nacional de Transmisión.

Por otra parte, el Índice de Frecuencia Media de Interrupción por Usuario (SAIFI) cerró el año pasado en 0.345 interrupciones por cliente, lo que significó un incremento de 205.3 por ciento respecto al año pasado, cuando el indicador se ubicó en 0.113.

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El SAIFI mide cuántas veces, en promedio, se interrumpe el servicio a un usuario en un periodo. Un SAIFI alto implica problemas recurrentes en la red, ya sea fallas estructurales, mantenimiento insuficiente o saturación.

Carlos Flores, especialista del sector eléctrico, consideró que el aumento en la duración promedio de las interrupciones refleja un problema estructural que viene arrastrándose desde hace varios años, sobre todo con una subinversión sostenida en transmisión y distribución.

“Se han anunciado muchos planes ambiciosos, incluyendo también en generación, pero el sistema eléctrico es tan fuerte como su eslabón más débil, y hoy ese eslabón está en las redes”, dijo.

Detalló que las cifras del SAIDI sugieren que los programas de modernización y mantenimiento no están avanzando al ritmo necesario. “Hay documentos y anuncios bien diseñados, pero en campo la ejecución no parece estar ocurriendo con la velocidad que el sistema requiere”, subrayó.

Agregó que el año pasado el sistema tuvo condiciones relativamente benignas en términos de temperatura, lo que ayudó a evitar mayores tensiones después de seis años de inversión limitada.

Sin embargo, los pronósticos para este año apuntan a temperaturas más extremas, lo que elevará la demanda de electricidad y pondrá mayor presión sobre una infraestructura con claras señales de fragilidad.

“A año y medio de la administración de Claudia Sheinbaum, los objetivos en generación, transmisión y distribución, que de por sí eran ambiciosos, se ven cada vez más difíciles de cumplir. El margen de maniobra es reducido y, frente a un verano más severo, la expectativa sobre la capacidad de respuesta del sistema es, siendo prudentes, reservada”, apuntó.