Por redacción
El Mante, Tamaulipas. En medio de un caso que ha mantenido la atención pública y que representa un reto para las instituciones de procuración de justicia, la familia de Dafne Zapata Quintos envió un mensaje que también tiene lectura política: dio un voto de confianza al gobernador Américo Villarreal Anaya, aunque dejó claro que la paciencia tiene un objetivo concreto, que se haga justicia.
Durante su gira de trabajo por El Mante, el mandatario estatal sostuvo un encuentro con familiares de la joven fallecida. Ahí, la abuela de Dafne habló de frente con el gobernador y expresó que la familia está dispuesta a permitir que las autoridades realicen su trabajo, pero sin renunciar a la exigencia de resultados.
“Le damos el voto de confianza y lo vamos a dejar trabajar. Queremos ver justicia”, manifestó.
La expresión no pasó inadvertida. En un contexto donde la presión social suele traducirse en reclamos inmediatos, la familia optó por conceder un margen de confianza al Gobierno del Estado, aunque con una condición innegociable: que las investigaciones conduzcan al esclarecimiento de los hechos y al castigo de los responsables.
En respuesta, Américo Villarreal Anaya reiteró que existe el compromiso de llevar las investigaciones hasta sus últimas consecuencias y garantizar que el proceso se conduzca conforme a la ley.
“Estamos en lo mismo”, respondió el gobernador al coincidir con la exigencia de la familia de que el caso no quede impune.
El encuentro dejó un mensaje con doble significado: por un lado, el llamado de una familia que exige justicia para Dafne; por otro, un voto de confianza que coloca al Gobierno de Tamaulipas bajo el escrutinio de la opinión pública, donde las palabras deberán traducirse en resultados.