En Tel Aviv, los israelíes buscan normalidad tras varios días entre la casa y el refugio

En las playas de TelAviv, el ruido del viento y el mar se impusieron este lunes frente al habitual bullicio de bañistas y deportistas. Tras una noche en que las sirenas antiaéreas no despertaron a sus habitantes, algunos aprovecharon esa calma para tomar un respiro después de dos días enclaustrados entre sus casas y los refugios.

En medio del silencio que la guerra impone en Tel Aviv, algunos israelíes salieron tímidamente a leer junto al mar, a hacer ejercicio en los parques del paseo marítimo o incluso a rezar en el espigón.

“Es la primera vez que salgo al exterior en tres días. He estado dentro subiendo y bajando cuatro tramos de escaleras a cada hora”, dice a EFE, Alan, de 60 años.

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Ciudadanos en búnker de Tel Aviv ante alerta de ataques. Foto de EFE

Con su bicicleta apoyada en un rompeolas, sube a la estructura de piedra para mirar el mar o hace estiramientos en el paseo.

“Hoy decidí que tenía que hacer algo de yoga en mi lugar favorito y tomar un poco de aire, algo de sol, moverme un poco y por eso estoy aquí”, sigue.

Tel Aviv tiene cerca de 500 mil habitantes. De tenerse en cuenta el área metropolitana (conocida como Gush Dan), la cifra supera los 4 millones, y casi la mayoría tienen que acudir a refugios y búnkeres varias veces al sonar las sirenas antiaéreas.

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Estación de tren en Tel Aviv en medio de la escalada de tensiones por el ataque conjunto de EE.UU. e Israel contra Irán. Foto de EFE

Hasta ahora solo se ha producido un impacto letal en la ciudad, el sábado, que se cobró la vida de una mujer filipina de 32 años que trabajaba cuidando ancianos. También anoche los servicios de emergencias señalaron que se habían producido impactos en una zona comercial y un edificio de una planta del área metropolitana, si bien no causaron víctimas mortales.

Alan dice ser “alérgico” a la violencia, pero culpa de la situación actual a la Revolución Islámica de 1979 en Irán, tras la cual se restauró el aún vigente régimen de los ayatolás que, a su parecer, ha hecho que el mundo “esté en llamas desde entonces”.

“Así que alguien tiene que apagar las llamas”, sentencia.

 “La guerra es algo como un vacío”

Josef, carpintero de 48 años, camina por el parque junto a una playa en el centro de la ciudad. Cuando se detiene a conversar con EFE, lo primero que hace es recordar la guerra de doce días contra Irán del año pasado: “Creo que estamos manejando la situación bastante bien, en comparación”.

Alegando que Irán constituye una amenaza por su producción de misiles balísticos y asegurando buscar acabar con el régimen de los ayatolás en la República Islámica, Israel y Estados Unidos lanzaron una campaña militar contra el país a primera hora del sábado.

“La guerra es como un vacío… porque pagamos por el impacto de la guerra”, lamenta.

Hasta ahora diez personas han muerto en Israel por misiles lanzados por Irán (una en Tel Aviv y nueve en Beit Shemesh, cerca de Jerusalén), mientras que más de 550 han perdido la vida por los constantes bombardeos de la alianza estadounidense-israelí en la República Islámica.

 “Es bastante agotador”

Mientras Josef acusa la falta de sueño que los ataques causan en la mayoría de Israel, y que especialmente en Tel Aviv y Haifa son una constante, Elías (24 años) asegura que es “agotador”.

El joven francés, que vive en la ciudad, dice no encontrar tiempo o la posibilidad de descansar.

“Anoche estábamos un poco asustados porque por la tarde estuvo bastante tranquilo. Y luego por la noche tuvimos las alertas otra vez, pero la última fue a las 22:30. Y después tuvimos una noche increíble hasta esta mañana”, dice.

En solamente dos noches de ofensiva y casi tres días completos, una noche entera sin oír las sirenas antiaéreas se ha convertido en algo “increíble” para el francés.

Alan, sin embargo, incide impaciente: “Solo podemos esperar y rezar para que esto se resuelva rápido, que la situación se resuelva pronto y que haya paz”.

Con información de EFE