Estaciones Seguras, cifras y credibilidad
Por Gloria Isela Treviño
Hay gobiernos que anuncian resultados. Otros inauguran obras. Esta semana, el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, hizo ambas cosas al mismo tiempo. Mientras destacó que los indicadores oficiales reflejan avances en materia de seguridad, encabezó el arranque de la construcción de las primeras Estaciones Seguras, un proyecto que contempla 15 instalaciones distribuidas estratégicamente a lo largo de la franja fronteriza del estado. La primera piedra se colocó en Reynosa y el inicio formal de las obras se dio en Valadeces, municipio de Gustavo Díaz Ordaz. Difícil pensar que se trate de una coincidencia. En política, los tiempos también comunican.
Con una inversión superior a los 223 millones de pesos, la apuesta va mucho más allá de las obras. Busca respaldar con infraestructura una estrategia de seguridad que el Gobierno del Estado sostiene comienza a dar resultados. Las cifras pretenden fortalecer ese mensaje; las estaciones buscan convertirlo en una presencia permanente sobre las carreteras.
La estrategia no parece improvisada. Durante años hablar de seguridad en Tamaulipas fue hablar de miedo, de carreteras donde la incertidumbre marcaba el trayecto y de una confianza ciudadana que poco a poco terminó por desgastarse. Hoy el intento es distinto: inversión, presencia institucional y permanencia del Estado. Una patrulla pasa; una estación permanece.
Sin embargo, a casi cuatro años del inicio de la administración estatal, la conversación pública dejó de girar alrededor de las promesas para centrarse en los resultados. Ahí se encuentra el mayor desafío del gobierno: demostrar que la estrategia de seguridad no solo modifica indicadores, sino también la vida cotidiana de las familias tamaulipecas. La confianza no se decreta y, una vez perdida, tarda mucho más en recuperarse de lo que toma inaugurar una obra.
Los resultados que hoy exige la ciudadanía también alcanzan al Congreso del Estado. Por ello, el presidente de la Comisión de Seguridad y Justicia, Marco Antonio Gallegos Galván, aseguró que el Poder Legislativo dará seguimiento a las investigaciones contra ocho elementos de la Guardia Estatal señalados por la presunta privación ilegal de la libertad y posible extorsión de un empresario en Reynosa.
La postura coincide con el llamado realizado días antes por la diputada Magaly Deándar Robinson, quien exigió que las investigaciones lleguen hasta las últimas consecuencias y dejó claro que ningún servidor público puede estar por encima de la ley. Cuando son las propias instituciones las que elevan el nivel del compromiso, también elevan la expectativa ciudadana de conocer resultados.
La misma exigencia alcanza otro de los expedientes que mayor atención pública ha concentrado en las últimas semanas: la muerte de Dafne durante un campamento de verano en el sur del estado. El fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Jesús Eduardo Govea Orozco, sostiene que la investigación avanza con bases sólidas y que las diligencias permitirán emitir una determinación jurídicamente sustentada. Sin embargo, fuera de los expedientes el tiempo se mide de otra manera. Mientras la Fiscalía habla del debido proceso, una parte de la sociedad sigue esperando respuestas claras y justicia.
A ello se suma un rezago histórico en miles de carpetas de investigación que las propias autoridades han reconocido y que refleja el tamaño del reto que enfrenta el sistema de procuración de justicia. La exigencia social, por tanto, no se limita a un solo caso; es una demanda permanente para que las investigaciones avancen con oportunidad y den resultados.
Son dos tiempos distintos: el jurídico y el ciudadano. Cuando esa diferencia se prolonga, la confianza institucional entra en una zona de incertidumbre que ningún discurso alcanza a disipar por completo.
Las obras se inauguran… Las cifras se actualizan. Los expedientes siguen su curso. Pero lo que permanece es la experiencia de la gente. Y esa experiencia no solo define cómo se recuerda un gobierno; también suele acompañar a los ciudadanos cuando llega el momento de volver a las urnas en 2027 y decidir quién conducirá el siguiente.
Hasta la próxima Latitud.