Por Juan Monserrat Castillo Molina
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La propuesta de restringir las candidaturas a personas con doble nacionalidad ya encendió el debate político y, en Tamaulipas, tierra fronteriza donde la ciudadanía binacional forma parte de la vida cotidiana, el tema promete sacar chispas.
Para Cendy Yarelly Robles Méndez, Comisionada Política Nacional de Asuntos Electorales del Partido del Trabajo (PT) en Tamaulipas, la medida podría justificarse cuando se trate de quienes buscan ocupar cargos públicos, particularmente aquellos con responsabilidad sobre las finanzas, la administración y las decisiones políticas del país.
La petista consideró que quienes aspiren a gobernar deben tener un compromiso definido con México, y aprovechó para poner sobre la mesa un asunto incómodo para la clase política:
funcionarios que, después de concluir sus administraciones y enfrentar señalamientos, terminan recurriendo a otra nacionalidad.
“Entiendo claramente la preocupación de la presidenta de no poner al gobierno y las decisiones financieras, administrativas, políticas y económicas de nuestro país en manos de gente que a veces ni siquiera vive aquí”, señaló.
Y fue más allá al llevar el debate al terreno tamaulipeco:
“¿Cuántas veces aquí en Tamaulipas hemos tenido gobernadores que hacen lo que se les dio la gana, que desviaron recursos, que han sido señalados de muchos malos actos, de malas administraciones y se han ido a refugiar bajo la doble nacionalidad en otros países?”, cuestionó.
Sin mencionar nombres, Robles Méndez puso así sobre la mesa el viejo reclamo de que algunos exgobernantes pueden dejar el cargo, pero también dejar pendientes que después buscan esquivar desde el extranjero.
Sin embargo, la dirigente petista reconoció que el asunto no puede meterse en el mismo costal, pues existen ciudadanos que poseen doble nacionalidad desde su nacimiento o por decisión de sus padres, sin que haya mediado una decisión personal.
“Por el otro lado, entiendo que también es un derecho humano en el caso de quienes tengan esta doble nacionalidad y, sobre todo, en el caso de quienes por decisión propia no hayan podido decidir esta doble nacionalidad”, admitió.
Ante ello, planteó que quienes pretendan gobernar México deberían acreditar una definición política y jurídica respecto a su nacionalidad extranjera.
“Si realmente quieren gobernar aquí en México, aquí en Tamaulipas, aquí en nuestro país, pues que se definan y que se queden como mexicanos”, sostuvo.
El debate apenas comienza, pero en Tamaulipas el tema tiene un ingrediente adicional: en una entidad donde miles de familias mantienen vínculos permanentes con Estados Unidos, hablar de doble nacionalidad no es solamente un asunto electoral; también toca fibras sociales y familiares. Ahí es donde la propuesta podría encontrar sus mayores resistencias.