Por Daniel Zovatto
“Me avergüenzo de los jueces que votaron en contra. Francamente, son una vergüenza para nuestro país, porque se dejaron influir por intereses extranjeros y no han tenido el coraje de hacer lo correcto”, dijo un Trump visiblemente contrariado al principio de su comparecencia.
A continuación, felicitó a los tres magistrados que se pusieron de su lado, especialmente a Brett Kavanaugh, nombrado por él; una decisión que celebró este viernes. “Es un genio; y fue una gran designación”, afirmó.
Esta confrontación con el presidente de la Corte Suprema de Justicia y con cinco jueces del máximo tribunal se suma a la ya conocida —y también imposible de justificar— confrontación de Trump con el presidente de la Fed.
A Trump le cuesta aceptar que fue elegido presidente constitucional de los Estados Unidos, es decir, titular de uno de los tres poderes del Estado dentro de un sistema de pesos y contrapesos, y no un emperador con autoridad por encima de las instituciones ni de los límites que impone la Constitución.